«Ojalá dispusiera de frases no conocidas, de expresiones extrañas, en algún nuevo lenguaje jamás empleado antes, libre de repeticiones, de palabras rancias ya desgastadas por los antepasados», dijo Khakheperresenb, escriba egipcio, hace, más o menos, cuatro mil años.
Do not go gentle into that good night, Old age should burn and rave at close of day; Rage, rage against the dying of the light.
Though wise men at their end know dark is right, Because their words had forked no lightning they Do not go gentle into that good night.
Good men, the last wave by, crying how bright Their frail deeds might have danced in a green bay, Rage, rage against the dying of the light.
Wild men who caught and sang the sun in flight, And learn, too late, they grieved it on its way, Do not go gentle into that good night.
Grave men, near death, who see with blinding sight Blind eyes could blaze like meteors and be gay, Rage, rage against the dying of the light.
And you, my father, there on that sad height, Curse, bless, me now with your fierce tears, I pray. Do not go gentle into that good night. Rage, rage against the dying of the light. Dylan Thomas
Tengo que plantearme la pregunta, porque entre los firmantes hay gente de mucho respeto, y hasta algún amigo muy querido. ¿Por qué no he firmado el famoso manifiesto de defensa del español?
Porque no estoy de acuerdo con este planteamiento lateral del problema. Lo de menos es que determinados gobiernos autonómicos se consideren amenazados en sus esencias por la posible desaparición de sus lenguas históricas y, por ende, también se consideren autorizados a impedir por todos los procedimientos que el castellano las devore (y soy consciente de que todos los procedimientos implica una buena cantidad de medidas abusivas o equivocadas o sencillamente estúpidas, parecidas a las que en tiempos funestos se infligieron a las «otras» lenguas españolas). Aquí de lo que se trata es de despejar una duda fundamental. A saber:
¿Qué es España?
Parece que España, tal como la describe la Constitución, no es de recibo para una buena cantidad de ciudadanos españoles, cuya finalidad política principal es salirse del país y constituir su propia unidad independiente, no sometida a las leyes españolas. Unos lo expresan con franqueza (los llamados independentistas) y otros (los solo llamados nacionalistas) lo plantean como objetivo a plazo medio o largo, que solo puede alcanzarse mediante una estrategia de desvinculación progresiva, lenta quizá, pero inexorable.
El independentismo puro, duro e inmediato solo podría imponerse por la fuerza y tiene poquísimas posibilidades de éxito, precisamente por falta de fuerza suficiente; pero está ahí (sabiéndolo o no sus dirigentes y partidarios) para contribuir a que el nacionalismo no desfallezca, para que la estrategia de desvinculación progresiva siga adelante sin excesivas pausas.
El tiempo parece jugar a favor de la estrategia nacionalista, porque el Estado español ha traspasado a los gobiernos autónomos muchas herramientas de formación ciudadana (nada menos que la Enseñanza, entre otras), que, bien utilizadas, podrían servir para ir aumentando poco a poco las diferencias con España, hasta conseguir que solo una minoría de «españolistas» acérrimos y aislados quiera seguir llevando en el bolsillo el DNI que ahora llevan. Incluso parece fácil conseguirlo.
Pero no, no es fácil, en modo alguno, porque una serie de factores han otorgado a España una abrumadora superioridad sobre las autonomías: el peso de la historia, los desplazamientos de población que han ido dejando en minoría a los aborígenes, el triunfo del castellano y su presencia en toda la península (Portugal incluido) y en toda América (Brasil y Estados Unidos incluidos), la ya muy vieja integración de las zonas con población reacia en los entramados financieros y económicos en general, las comunicaciones con el resto del mundo, la diplomacia y las organizaciones internacionales… La lista es larga y quizá me olvide, ahora mismo, de lo más importante. El proceso de vertebración de España está sin concluir, desde luego (bien lo vio Ortega en ese libro que apenas ha envejecido), pero lleva varios siglos en marcha y no se ha detenido nunca. Si me permiten una desagradable, pero clara comparación, España es un feto, sí, pero no de tres o cuatro semanas, sino de seis o siete meses. El aborto no es nada fácil.
Pero España no puede seguir existiendo en la ambigüedad permanente, en la negociación continua, en un sempiterno tira y afloja. Yo, si alguna vez firmo un manifiesto, será para pedir que todos los parlamentos autónomos entren en sesión constituyente y, a la menor brevedad posible, declaren sus planteamientos e intenciones con respecto a España. Los que quieran marcharse, que lo digan con claridad y que expliquen cómo piensan medir de modo fiable la voluntad de sus ciudadanos, cómo irán solucionando los problemas que la secesión supone, cómo consideran que deben repartirse los gananciales acumulados en quinientos años, cómo van a gestionar los traspasos y en qué periodos, cómo definirán su nacionalidad (ius sanguinis, ius territorialis)… Y emprendamos las negociaciones. No porque España tenga derecho a imponerles ninguna condición (eso ya lo niegan de entrada, tanto los independentistas como los nacionalistas), sino porque cualquier medida que ellos adopten habrá de tener impacto en la condición ciudadana, social, económica, de todos y cada uno de los españoles, vivan donde vivan y sea cual sea su marchamo étnico o cultural.
Ya no hay pueblos. La potestas no viene de Dios (¿qué Dios, además). Los países no son «una unidad de destino en lo universal». Las cosas hay que hablarlas. Y, la verdad: me importaría un carajo que esta negociación tuviera que hacerse con intérpretes.
Del Oxford English Dictionary (el mejor diccionario que existe, y punto):
disghibelline - ‘To distinguish, as a Guelph from a Ghibelline.’
Vendría a ser como si en español existiese el verbo desgibelinizar y lo definiésemos: ‘distinguir, como se distingue a un güelfo de un gibelino’. Hay cosas que uno no puede entender qué pintan en un diccionario. (Pero conste que güelfos y gibelinos también vienen en el DRAE, aunque, oh dolor, en español no tengamos tan primoroso —o dantesco— verbo.)
Ahora supongamos que la palabra sale en un texto que estamos traduciendo. ¿Ponemos «distinguir», sin más?
Mark Hooper presenta en The Guardian una lista de libros que lo hacen dormir:
100 años de soledad, de Gabriel García Márquez
Orlando, de Virginia Woolf
Baudolino, de Umberto Eco.
Tender is the Night, Francis Scott Fitzgerald
The Corrections, de Jonathan Franzen (traducido al español por un servidor de ustedes, miren qué cosas).
Si ensanchamos algo el concepto, para incluir libros que uno jamás consiguió leer (por haberlos empezado y olvidado —caso frecuente, en lo que a mí respecta—, por total desinterés, por aburrimiento, por incompatibilidad personal), una lista mía podría ser:
Moby Dick, de Herman Melville (cinco o seis intentos).
La regenta, de Clarín (no menos de ocho intentos).
Paradiso, de Lezama Lima (inaguantable todo seguido; admite lectura de trozos al azar).
Las herrumbrosas lanzas (o cualquier otro escrito de Juan Benet, quitado algún ensayo).
La isla del tesoro, de Stevenson (pero ¿de veras hay alguien a quien esto le parece una obra maestra de la literatura?).
Me quedo en cinco, por esta vez, porque me escasean las ganas de hacer memoria. Iré dándole vueltas, a ver qué puedo añadir.
posted by RBRB 08:06
2008/07/15
Artículo que publiqué en el difunto Independiente en diciembre de 1989, hace, pues, muchísimos años:
La Máscara Obligatoria
Los de cabeza aventurera, a veces, salimos desvergonzados; aireo en público una tristeza personal: No sé cómo hacer para sentirme español.
Permítame usted, antes de enfadarse mucho, que le explique mi caso; con la cortés brevedad que los periódicos aconsejan.
Los plebeyos tenemos bonsáis genealógicos, en vez de árboles, y apenas si nos alcanzan para trepar tres o cuatro generaciones (no como los señores aristócratas, que saben a qué canalla del siglo XVIII les deben el narigón). O sea: no puedo adornarme en detalles, pero le juro a usted que voy bien mezclado. Mi padre aporta orígenes de Orense, de Valencia, de Vitoria; mi madre, de Málaga, de Granada, de Ronda, de Albacete. Yo nací en Tánger; y la casa solariega —la infancia— la tuve en Marruecos.
No soy de recibo en ninguna autonomía o país español. Carezco de coartada para no definirme.
Llevo más de treinta años en Madrid, pero resulta muy difícil sentirse español por intermedio de esta ciudad. Tenga usted en cuenta que Madrid es el tristemente célebre «Estado español» (enjuáguese la boca tras mencionarlo), la araña máter de todos los centralismos, el enemigo malo de las dieciséis verdaderas autonomías (sobre todo de las tres o cuatro verdaderísimas), el dragón de todas las doncellas provinciales, la bruta bestia a domeñar y abatir. Sólo un atlético héroe imperial —el guerrero del antifaz— alcanzaría a sentirse español por madrileño. Esta ciudad vive en estado de sitio, acosada por todos los horizontes desde que la declararon culpable. Y a los sitiados no se nos admiten alegatos nacionalistas.
Ahora bien: ¿Qué ejemplo o estímulo me llega de las restantes autonomías? ¿Qué inspiración de autonomía?
De varias, ninguna. No nombro —para evitar la lapidación—; pero usted sabe muy bien que hoy, en buena parte de la península e islas adláteres, España son los demás. O quizá un antipático empresario del que independizarse cuanto antes, para poner negocio propio, con sucursal en Bruselas. Sobre todo: algo que tapa, que ensombrece la auténtica personalidad de cada nación aborigen. Una máscara obligatoria.
Quedan, claro, los inventores de España, los españoles de toda la vida, los castellanos. Y las anchas zonas en que Castilla, con innegable ingenio histórico o con pícaro desparpajo estratégico, plantó su influencia. Es decir: los sitios en que todavía puede jugar la «selección nacional» de fútbol sin que nadie la abuchee. ¿Sabría yo copiarles la Hispanidad?
No, porque no la encuentro. Reconozco, eso sí, la testarudez de la ignorancia. Para muchos de los españoles–españoles, España no se discute ni se analiza. Es, como Jehová en su triángulo. Todo lo que se aparte de la uniformidad lingüística, cultural o histórica, podrá, en el mejor de los casos, tomarse a chirigota, pero casi siempre ofenderá por lesa patria. Sólo vale lo castizo. Y, perdóneme usted, pero tampoco sé muy bien en qué consiste lo castizo, ahora que hemos perdido Cuba y Filipinas, ahora que ya ni siquiera protegemos Marruecos. ¿Con qué España eterna tengo que quedarme? ¿Con la imposible del Imperio o con la cochambrosa de su despojo?
Habrá —en todas las autonomías—, ciudadanos a quienes gustaría ser españoles, a partir de sus propias nacionalidades, y que no comparten ni la sensación de máscara obligatoria ni el ansia de rejatabla unitaria. Pero yo no sé qué piensan. O no los oigo, o hablan con voz muy queda, o prefieren acechar momentos más claros, porque tampoco ellos dominan la lección. No se me ofrecen como ejemplo, a mí, el apátrida; el que necesita definiciones claras, por incapacitado para acogerse a ningún terruño que le simplifique las ideas.
Perdone otra vez: no me lo tome a dramatismo; que no es eso; que si no queremos que exista España, pues que no exista. La Historia demuestra que los estados medran y desmedran, y que los hombres siguen.
Sencillamente: me encontraría mucho más a gusto con mi carné de identidad si supiera cómo sentirme español. Si alguien me explicara —ahora, a finales de 1989, catorce años después de la muerte del último caudillo de la raza—, sin líricas evocaciones de patrias chicas ni de paisajes infantiles, sin códigos de chundarata, sin himnos a la paella, en qué consiste ser lo que evidentemente soy.
Durante meses y meses y más meses, hubo un locutor en Canal + que no perdía ocasión de pronunciar shenofobia cada vez que se le presentaba «xenofobia» en el cue. Hay que ser imbécil. Ahora, un anuncio de no sé qué incurre en lo mismo. De estas cretineces sí que debería ser obligatorio defender al castellano.
En inglés ya están inventados el sustantivo verbal «texting» y el verbo «text» para la actividad consistente en escribir textos mediante abreviaturas, para así aumentar la capacidad de expresión de los mensajes telefónicos.
Hay quien afirma que esta manera de escribir —generalizada ya en todos los idiomas cuyos hablantes y escribientes utilizan el teléfono móvil— es una amenaza para la cultura.
Puestos a decir chorradas, no hay límite que ningún catastrofista tolere. Y qué festival permanente de catastrofismo estamos viviendo.
Las abreviaturas se vienen utilizando desde que inventamos procedimientos para poner por escrito las palabras. Nuestros copistas medievales las metían en sus textos a mansalva, por dos razones sencillas y válidas: porque así cabía más contenido en el espacio disponible y porque así ahorraban esfuerzo. De una de estas abreviaturas nace esa letra de la que tan orgullosos estamos los hispanioles, como si fuera un don de don Dios. Me refiero a la eñe, que era en realidad una ene con otra ene pequennita encima (la llamada virgulilla). Otra abreviatura es &, tan elegante.
Casi todas las abreviaturas que se ponen en los SMS son de toda la vida: pq o xq, q, tb, L, M, X, oct, nov, hr, mn, seg, pág, mjr, pr... Las utilizaba mi madre en sus apuntes de la Escuela Normal, las utilizaba yo en mis apuntes de la Facultad (con una innovación: la de apelar a palabras inglesas más breves o incluso acortadas: too, wk, wnt, chk, man/men, but). Otras responden a nuevas necesidades o se crean porque la técnica actual las permite (como :-) ).
Otras son lisa y llanamente estúpidas e inútiles o ingenuamente progres (¡esas kas revolucionarias!) o están inventadas por analfabetos a quienes las nuevas técnicas de comunicación obligan ahora a la escritura y, por tanto, al disparate, a la aberración sintáctica, a las más brutales faltas de ortografía. Los foros de internet son ejemplares en tal sentido. También los espantosos programas de televisión en que van mostrándose los mensajes que mandan los televidentes. En ellos se manifiestan con cegadora claridad todos los problemas que la ortografía española plantea a las personas incultas —e incluso, de vez en cuando, a las más cultas—: las haches, las bes y las uves, las ges y las jotas, las ces y las eses (insalvable dificultad para quienes no las distinguen en la pronunciación ni tienen pajolera idea de etimología ni han leído un puto folio en sus vidas) y para qué mencionar las tildes… Pero este horror no es culpa de las nuevas técnicas, sino de las milenarias carencias que padecen las mayorías ante los pactos culturales de las minorías —carencias que solo un profundísimo cambio en los sistemas de enseñanza, reforzado por una revolución social a fuerza de horcas y guillotinas, podría eliminar—. (Suponiendo que valga la pena invertir los fondos públicos en su eliminación: estas mayorías no experimentan la menor necesidad de refinamiento en sus modos de comunicarse con los demás; dentro de nada, por otra parte, las máquinas escribirán al dictado, corregirán la sintaxis, meterán signos de puntuación y hasta adornarán el estilo, si es menester, para gusto de los finos.)
Si fuera verdad que el idioma se estropea con los «ataques» que sus superfluos defensores vienen denunciando desde hace siglos, a estas alturas ya habríamos sustituido todas las palabras por gruñidos, gestos, babeos y alaridos. Y del diálogo solo habría sobrevivido el puñetazo en las narices del interlocutor. ¡Plof!
No se lo cree ni el que inventó el contador, que, por cierto, se llama Dane Carlson.
posted by RBRB 18:12
EXGAE: «La primera asesoría legal casi gratuita especializada en librar a los ciudadanos de los abusos de la SGAE y demás entidades de gestión.» (Aviso entre paréntesis a los responsables de la página: «canon» no lleva tilde. Por favor.)
Es Marylin Monroe, sí; es el Ulysses de Joyce, sí. Aprovecho la pintoresca foto para mencionarles a ustedes la revista Poets & Writers.
posted by RBRB 19:14
Lo canta Menelao en La belle Hélène de Offenbach, pero ahora se lo atribuyen a Sarkozy: «Je suis l’epoux de la reine, poux de la reine». Qué parejita y qué lindo juego de palabras. ¿Intraducible?
Plantéaseme hoy, día de mi ya sobejano cumpleaños, una interrogante curiosa. Vayamos por partes. Primero, en Ateología, veo la foto de un virote australiano cuya camiseta reza (nunca peor dicho) JESUS IS A CUNT. Lo cual se traduce, incorrectamente, «Jesús es un coño». No, claro que no: «Jesús es un gilipollas», un «estúpido»; hasta, si se quiere, «Jesús es un coñazo»… En muchísimos idiomas (casi todos los europeos del norte y, desde luego, en francés), el término que se emplea para designar la miembra no solo es grosero, sino también, aplicado a una persona, insultante. El Oxford English Dictionary lo pone muy clarito: Cunt. 1. The female genitals, the vulva. 2. A very unpleasant or stupid person. Lo mismo, en francés, el Trésor:CON, subst. masc. et adj. A.Subst., trivial. Région du corps féminin où aboutissent l'urètre et la vulve. […] B.P. méton., au fig., vulg. [P. réf. au sexe de la femme pris comme symbole de l'impuissance et de la passivité] 1. Subst. Personne idiote, bête. (No descuiden lo de «referido al sexo de la mujer como símbolo de impotencia y pasividad»). Bueno. Son hechos de la lengua, nada discutibles, nada admirables.
La perplejidad viene por la vía comparativa: ¿cómo es posible que «coño», en español, no sea un insulto»? ¿No habíamos quedado en que somos los peores marranos sexistas del judeocristianismo? Según el ínclito DRAE, «coño» es 1. m. malson. Parte externa del aparato genital de la hembra. 2. m. despect. Chile.español (? natural de España). 3. m. vulg. Ven.tipo (? individuo). 4. adj. Chile y Ec.tacaño (? miserable). coño. 1. interj. U. para expresar diversos estados de ánimo, especialmente extrañeza o enfado. Si le decimos a alguien que es un coño, le estamos diciendo, en Chile, que es un español y (seguramente) un miserable. Hasta ahí llega la cosa. Repito: en Chile (una de las zonas del mundo donde más nos detestan a los gachupines); en el resto del glorioso ámbito de la gloriosa lengua, para insultar con la entrepierna femenina tendremos que apelar al aumentativo: «coñazo». Y, bah, tampoco es terrible: persona o cosa latosa, insoportable, dice DRAE. Ya casi no es grosería decirlo.
Y esta es mi verdadera perplejidad: ¿Cómo ha podido «coño» dar «coñazo» con el sentido de algo latoso, incluso insoportable? ¿Qué antigüedad tiene este uso? ¿A quién se le ocurrió primero? ¿Cabe imaginar a un marido harto de su señora?…
Qué molesta es la ignorancia, coño.
posted by RBRB 13:54
2008/06/22
El Cultural, con malvadísima foto mía, que no sé de dónde han sacado (aunque tampoco es que Pombo dé menos miedo).
posted by RBRB 17:32
¿Cómo era aquello? ¿«La más alta ocasión que vieron los siglos»? Esta vez no es el turco, ¡oh patrióticos periodistas que jamás leísteis al manco (que tanto lo despreciarías, hoy, si al pobre hombre se le ocurriera alegar el Quijote como mérito)! Esta vez no es el turco, que es la pérfida Italia (del turco, curiosamente, han de ocuparse los alemanes). No, en serio, qué país. Porque, mientras, cabría plantear alguna que otra preguntilla: ¿Ha tomado el gobierno entero la baja por maternidad a que tenía derecho la ministra de la Guerra? ¿Están Zapatero y Etc. esperando que termine la Eurocopa para mover un dedito contra el derrumbe generalizado que la prensa y los medios nos presentan en directo y como si ya hubiera sucedido? ¿Dónde están los políticos mientras los demás zozobramos en la angustia de no saber qué coño está pasando de verdad y cómo va a gestionarse? ¿Tendrán el tupé de irse de vacaciones dentro de unos días?
La más alta ocasión que vieron los siglos, esta tarde, a las nueve menos cuarto, creo.
posted by RBRB 11:43
« La sexualité pour moi n’existe plus. J’appelais sérénité cette indifférence; soudain je l’ai compris autrement: c’est une infirmité, c’est la perte d’un sens; elle me rend aveugle aux besoins, aux douleurs, aux joies de ceux que le possèdent. » Simone de Beauvoir, La Femme rompue, « L’âge de discrétion »… «La sexualidad para mí ya no existe. Daba el nombre de serenidad a tal indiferencia; de pronto, la entendí de otra manera: es una enfermedad, es la pérdida de un sentido; me deja ciega a las necesidades, a los dolores, a las alegrías de quienes lo poseen.» Simone de Beauvoir, La Femme rompue.
posted by RBRB 11:02
El Excelentísimo y Reverendísimo señor don Firefox III trae desactivada de casa la administración mejorada de color. O sea que lo mismo no le salen a usted los abigarramientos habituales tan bonitos como deberían. Solución: escriba about:config en la casilla de direcciones, diga que sí, que sí, que promete que va a tener mucho cuidado, luego ponga gfx.color_management.enabled en el filtro y haga clic en el texto para pasar del valor «false» al valor «true». Y reinicie. La diferencia es perceptible, al menos en mi máquina. (Los de Firefox explican que este valor no viene activado por omisión porque reduce entre 10 y 15% la velocidad del navegador. Será verdad, pero no lo he notado.)
Contra las leyendas triunfales del español en los Estados Unidos de la América del Norte: los descendientes de inmigrantes de habla hispana pierden su idioma tan de prisa y tan a fondo como lo perdieron, antes que ellos, los descendientes de inmigrantes con otros orígenes lingüísticos.
El idioma oficial de los EE. UU. es el inglés y solamente el inglés, y la administración pública no se comunicará con sus ciudadanos en ningún otro. Así lo tienen establecido treinta estados y así lo establecerán pronto otros diecinueve.
El grupo que promueve estos cambios legales se llama U.S. English y está presidido por un tal Mauro E. Mujica, de origen chileno, que dice hablar español en su casa.
posted by RBRB 18:16
2008/06/18
Cuando la Academia se inventó «millardo» —que ahí sigue, tan terne, en el Real Diccionario—, hubo quien hizo mofa del término y anunció que no iría a ninguna parte. No ha ido a ninguna parte, a pesar de que era un honrado intento de enriquecer el idioma añadiéndole los mil millones que desde siempre le han faltado. ¿Ha oído usted a alguien decir que la población de la Tierra es de más de 6,8 millardos de criaturitas? Seguro que no.
Pero si nos hubiese dado la ganísima, como a veces nos da con estupideces tan ridículas e innecesarias como ayuntarse en evento a cada primera comunión que se celebra en local diseñoso, ahora estaríamos todos —todos no: los ricos— contando por millardos; y la esplendorosa lengua hispañola seguiría tan limpita y fija como siempre. Un primor. No hay quien la ensucie, nunca, porque pasan los años y todas las basuras se reciclan. Recuerdo perfectamente las carpetovetónicas hazañas del Batallón Antigalicismos, cuando teníamos prohibido que algo no valíera la pena (por ejemplo). ¿Y?
Lo comento porque, en puridad, si los hombres tienen miembro, ¿por qué no han de tener su miembra las ministras? Acabo de hacer un chiste de muy mal gusto, lo sé, pero es que no logro tomarme en serio estas cuestiones. Ya Matilde Fernández, otra ministra con ganas de logomaquia, salió por no sé qué peteneras. Y ¿qué pasó? Pues que la proba mujer tenía muchísima razón: al final, hemos acabado diciendo conserja y ayudanta y pasanta y todo eso. Aún no deportisto, pero...
Hay palabras en que nos atascamos, sin embargo. Muchos decimos y escribimos «jueza» con todo desparpajo, pero la Academia no ha aceptado el femenino. El juez, la juez: común. Común es también «fiscal» (no diga usted «fiscala»: ¡caca!). Pero sí vale «abogada». Y, sin salirnos de los tribunales, resulta que no puede haber «ujieras», porque ujier solo es masculino…
El principal motivo de estos embrollos es, muchas veces, la propia forma de las palabras y también la memoria de sí mismas que llevan dentro. Miembra no solo es un vocablo feísimo, sino sobre todo incongruente, porque su principal y verdadera acepción no es la de ‘Individuo que forma parte de un conjunto, comunidad o cuerpo moral’, sino la de ‘cada una de las extremidades del hombre o de los animales articuladas con el tronco’ (OJO OJO OJO, Academia: definición sexista). Y esa acepción principal no admite femenino. Otrosí: ¿podría usted articular el terminacho «sacerdota» sin descoserse de la risa? Y en el Ejército no admiten ahora, pero acabarán admitiendo capitana, sargenta, coronela, generala (no sé si hay alguna, por cierto); pero ¿y caba primera? ¿O furriela? ¿O, en el hipódromo, joqueya?
El propio idioma, por sus cientos de millones de bocas, acabará decidiendo en cada caso. Haya o no miembras en los casinos.
Ajenjo y absenta son la misma palabra (por etimología), pero ¿ha estado prohibido el ajenjo en algún periodo de nuestra historia alcohólica? ¿No es verdad que en los años ochenta aún había franceses que compraban aquí una absinthe de fabricación catalana que tenía sus buenos setenta grados? (La he tenido yo en casa, que conste. Le encantaba a un amigo mío. A mí nunca me han molado los brebajes tan poderosos.) ¿Por qué vuelve a ser legal en casi toda Europa tan peligrosísima bebida?
El ajenjo era famoso ya en el Egipto de los faraones, por sus propiedades medicinales, pero su verdadera consagración vino en el siglo XIX, cuando los franceses empezaron a dárselo a sus soldados para protegerlos de la malaria, y, a continuación, por esos extraños caprichos que tiene la moda, empezó a servirse en todos los cafés. (Contribuyeron los escritores y artistas, con sus poderosas imaginaciones. Compruébese en Rimbaud… ) En 1910, los franceses se pimplaron 36 millones de litros de absinthe. Tenían estupendas alucinaciones, se volvían locos, padecían ataques epilépticos, cogían unas tuberculosis galopantes. La prohibieron en todas partes. Menos en España, insisto, me temo que por una mera cuestión léxica: aquí era ajenjo.
Ahora resulta (wired.com) que la pobre absenta nunca fue alucinógena ni provocó ninguno de los males que se le achacaban. Cómo será de inocente, que ya la han vuelto a autorizar incluso en EE. UU., con lo que les gusta a los gringos prohibirlo todo.
Allí se vende ahora una rica absenta de la marca Lucid, destilada en Saumur, Francia, en alambiques diseñados por Gustave Eiffel. ¡Toma del frasco, y nunca mejor dicho! A 60 dólares la botella.
«C’est pas cadeauté!», como decíamos en el a veces bárbaro francés criollo de la Ciudad Internacional de Tánger.
posted by RBRB 18:43
2008/06/16
Señoras y señores: otra vez el Bloomsday. Busquémonos un buen pub irlandés y echémonos unas cervezas en recuerdo de Leopold Bloom. Lástima que el James Joyce Pub de la Porte Maillot me pille un poco lejos…
posted by RBRB 09:11
2008/06/15
Texto enviado a mi lista por LadyB, que —empleando quizá el viejo truco literario del manuscrito encontrado— lo atribuye a algún vecino suyo desconocido… Es inevitable que yo, anciano de la tribu, encuentre en él ingenuidades; pero creo que deberían ustedes leerlo atentamente, porque es —me parece a mí— uno de los poquísimos mensajes válidos que han pasado por mis manos en los últimos tiempos. Va también la introducción de LadyB:
«Decía otro camionero, piquete informativo, al conductor de un coche: no me llega y tengo una hipoteca y que dar de comer a mis hijos. Cierto, una pena. Yo llevo mejor la crisis gracias a que no me he hipotecado: nunca me llegó para hacerlo. Ni siquiera me pude plantear tener hijos y el cinturón apretado ha demostrado ser el mejor sistema anticonceptivo: aquí no me cabe una barriga. Ahora soy la envidia de los camioneros: en plena crisis tengo algo de dinero para gastar. El mismo dinero que tuve siempre: lo justo, pues vivo al día. Los mileuristas de alquiler y sin hijos seguimos pagando las cosas de siempre, sólo que ahora son un poco más caras. El petróleo va a seguir encareciéndose hasta que se acabe. Se supone que parte de mis impuestos irán a pagar esa crisis y se supone que tendré que seguir pagando las cosas más caras para pagar esa crisis. En resumidas cuentas, el camionero del piquete pretende que gente como yo pague parte de su hipoteca y de la comida de sus hijos para que no sufran tanto la crisis. Y yo seguiré de alquiler y sin hijos, porque cada vez me cundirá menos el dinero. No, no me gusta esa huelga. Es pan para hoy para ellos, a costa de las migajas de otros que antes hemos sido aún más pobres. Y hambre para mañana para todos. Copio hoy un panfleto anónimo que encontré fotocopiado en el buzón, escrito, parece ser, por algún otro mileurista (en la mayor parte de los edificios de estas calles sólo vivimos inmigrantes y jóvenes de alquiler con los ingresos justos). Me gustaría saber qué vecino del barrio lo ha escrito o lo ha fotocopiado para decirle que me hubiera gustado haberlo escrito o fotocopiado yo misma. Ahí os lo dejo. LadyB
MANUSCRITO HALLADO EN UN BUZÓN DE VALLADOLID:
Querido ser humano: soy mileurista y no me gusta esta huelga. Yo no quiero huelgas de personas que sólo piensan en que les saquen las castañas del fuego sin más vistas en el futuro. Personas que sólo lanzan insultos a los gobernantes para que les den más dinero. Para que todo siga igual durante unos años más. Personas que ponen como excusa a sus hijos cuando en realidad están condenándolos a que en el futuro tengan que berrear como ellos o decidir no tener hijos. Personas que son incapaces de pararse a pensar que el futuro no es que les subvencionen ahora los combustibles, sino destinar ese dinero a potenciar otros combustibles que se puedan mantener sin presiones externas. Y mientras estas personas se quejan, las grandes empresas energéticas se están ya preparando para ofrecernos en el futuro esas otras energías que tendremos que utilizar para que se las tengamos que pagar al precio que ellos nos digan. Revolucionarios de pacotilla. Nadie quería ser mileurista y ahora serlo es casi un lujo, pero nunca se cuenta a qué hemos tenido que renunciar los mileuristas. A nadie le interesa. ¿Cómo no vamos a ser capaces entre todos de proteger lo que más nos importa? Querido ser humano: tenemos que volver a inventarlo todo. Para los hijos de nuestros hijos. Sí: grandes empresas que pueden pagar los grandes mensajes de grandes publicistas, a cambio de poner su logo y metérnoslo por el culo mañana, mientras nuestros gobiernos se gastan el dinero en pagar pataletas porque el mundo inventado se agota, en lugar de destinarlo a robar esas ideas a las universidades antes de que se las agencien las grandes multinacionales, antes de que sea demasiado tarde, antes de que nos puedan apretar aún más las tuercas. La revolución que nos ofrecen los revolucionarios tristes consiste en unos pocos años más de pringados y un futuro de mierda. Aún más esclavos de los que ya somos. Y no. Tenemos que volver a inventarlo todo. Así que empecemos de una vez. Nada de parar. A seguir. Y si vamos a parar el país, que sea para pedir algo que sí sirva para algo. El político listo nos oirá y tratará de dárnoslo para que le votemos. Y le votaremos. Y trataremos de que el futuro del país sea más sostenible. De que no tengamos que depender del petróleo (para empezar). De que podamos autoabastecernos, aunque tengamos que ser todos mileuristas durante algunos años, que no es tan malo, que se sobrevive y hasta se consigue ser feliz. Yo lo soy. Que hagan ya desaladoras, que con la sal sobrante se vuelvan a salar alimentos y se descongelen heladas. Echen un puñado de sal al fuego y cuéntenme qué ocurre: cómo nadie va a ser capaz de sacar algún tipo de energía de ahí. Que los productores agrícolas puedan alimentarnos: carne y leche y huevos y vegetales. Echen una boñiga de vaca al fuego y cuéntenme qué ocurre: cómo nadie va a ser capaz de sacar algún tipo de energía de ahí. Que revisen las tesis doctorales de los combustibles limpios a partir de los tojos y de la maleza que llenan los prados que ya nadie explota. Que nos llenen Castilla de pan y de biocombustibles. Que la industria del transporte se adapte a los nuevos combustibles. Hagamos pequeñas huertas en los tejados de las casas, jardines verticales en las paredes norte de los edificios. Rehabilitemos edificios, en lugar de construirlos nuevos. Explotemos nuestro sol y nuestro viento. Nuestras basuras. Y tantas cosas que se podrían hacer y que ni siquiera imaginamos y que seguro que alguien ya las ha pensado y que nadie le ha hecho caso. Exijamos derechos laborales para que nadie tenga que plantearse trabajar 65 horas, para que los padres puedan educar a sus hijos, para que todos trabajemos menos y podamos divertirnos más. Estrujémonos todos las cabezas, sobre todo ahora, que hay tantos estudios y tantos estudiosos tan desaprovechados y busquemos las soluciones que solucionen las cosas, exijamos a los políticos que nos las hagan realidad; exijamos lo que queremos, lo que soñamos, en lugar de patalear e insultar. Los políticos hacen lo que quieren porque les dejamos hacerlo, tan ocupada que está la gente en quejarse de lo mal que anda todo y en pegar gritos porque ya nada gusta. Ya nada divierte, ya nada emociona de verdad. Ya nadie quiere jugar. Economicemos nuestras propias energías y reconduzcámoslas para hacer posible lo que deseamos, en lugar de quejarnos. Pensemos por una vez en positivo. Esto que tenemos ahora es el mundo de mierda que nos han inventado y que algunos, muchos inconscientemente, se empeñan en perpetuar por los siglos de los siglos, porque nadie quiere cambiar, nadie quiere pasarlo mal un rato, tan cómoda que se ve la vida en los anuncios de la tele. Y eso de la tele no es publicidad: en realidad es propaganda. La solución no es ésa. La solución es imaginar un mundo mejor y tratar de hacerlo posible. Es imposible escapar de un día para otro del sistema, y menos hacerlo en masa, un país entero, así que tendremos que resignarnos a vivir como podamos en estas condiciones de mierda porque no nos queda otra, pero empecemos la re evolución en nuestras cabezas, poco a poco. Cuando vayamos a trabajar para mantener los miserables ingresos que nos permiten comer y disfrutar miserablemente de los pocos ratos libres que nos dejan, pensemos en cómo salir de aquí, en qué ideas se nos ocurren, y hablemos de esas ideas, involucremos a los demás en pensar si las ideas son o no viables y sostenibles. Tal vez de nuestro esbozo de idea surja otra mejor con la ayuda de los demás. Una idea mejor para todos. No para hinchar la hucha particular y ser el más listo del barrio. Seamos solidarios de verdad. Y pidamos entre todos la ayuda para sacar adelante esas ideas. Pidámosela a quienes también quieren re evolucionar, no a quienes nos las quieran comprar con caramelos para convertirse en los nuevos enriquecidos. Y exijamos a los políticos que distribuyan los medios para que esas ideas sean posibles. Somos los esclavos del sistema. Unámonos, sí, pero seamos listos. Que quien no pueda escapar ahora porque esté ahogado pueda confiar en que otros más libres, por haber sido antes más pobres, están luchando por sus hijos, por los que ellos no pudieron tener. Re evolución. Permitámonos ser cada vez más libres, no cada vez más esclavos. Sin prisa, pero sin pausa. Que cada uno haga lo que esté en su mano, por poco que sea. Ayudemos a quien realmente no puede más, y demostremos a los que sí pueden seguir que deben seguir haciéndolo aunque tengan que sacrificar algunas comodidades. Inyectémosles nuestra ilusión y mantengamos nuestras ganas de luchar. Que no nos maten en vida. Hagamos del humor un arma contra las dificultades. Saquemos el coraje dormido, durmamos la pataleta inútil. Luchemos.
posted by RBRB 10:02
2008/06/13
No veo a Beatriz Salama desde que se mudó a vivir con Antonio Escohotado, a finales del milenio anterior o principios de este. De manera que hoy se me ocurrió hacer una pesquisa en Google, a ver si surgía alguna foto reciente suya. No. Pueden ustedes comprobarlo: si buscan “beatriz salama” solo encontrarán imágenes de Fernando Sánchez Dragó. Guay.
No me parece nada justo, de manera que procedo a subsanar la ausencia colgando aquí una foto de Bea. Es antigua (del 97), pero qué le vamos a hacer.
(Tampoco puede afirmarse que la calidad sea espléndida: está hecha con mi primera cámara digital, una Casio pequeñita y carísima que no daba más de 320x240.)
posted by RBRB 12:16
2008/06/12
Pregunto: ¿los barandas de Google van a aceptar los 50.000 euros del Príncipe de Asturias (maldita la falta que les hacen), o van a regalármelos a mí (bendita la falta que me hacen), como tantos sabios del mundo entero, incluido Al Gore, les están aconsejando? […] ¿No es un cretinez darle un premio a una compañía que está ahí para hacer pasta y que, además, incurre a veces en comportamientos nada limpios, como su aceptación de la censura China? Está bien la broma de San Google Bendito, que yo empecé en mis ya legendarios artículos de El Semanal, pero de ahí a la canonización… En fin: no saben cómo lograr que los guiris se fijen un poco en ellos, estos de la Fundación P. de A.
posted by RBRB 18:59
Copio de Diario de Lecturas, blog de Vicente Luis Mora:
El poeta Fruela Fernández, uno de los mejores traductores de poesía alemana que tenemos, me ha enviado el siguiente cuestionario para su tesis doctoral, que está examinando, según creo, perspectivas de relación entre la traducción y la crítica literaria. Me han parecido unas preguntas interesantes, y creo que las respuestas divertirán a unos y enojarán a otros, como siempre. Como le decía el escorpión a la rana, después de picarle en el lomo, y mientras ambos se hundían, lo siento, es mi carácter.[Pinche arriba para leer el cuestionario y las respuestas.]
posted by RBRB 18:00
2008/06/11
A petición del distinguido público, vuelvo a insertar esta foto y a proclamar lo evidente: ¡soy el único escritor español con presencia en Google Earth!
posted by RBRB 20:32
Según cálculo de Eratóstenes —griego coterráneo mío, pero del siglo –III—, Troya fue entrada a saco e incendiada por los aqueos el 11 de junio de –1184, no consta exactamente a qué hora. De hecho, una de las diez capas de la ciudad descubiertas en Hissarlik (Turquía) —la VIIA— presenta señales de destrucción, y es más o menos de esa época.
En ese momento, en ese incendio, con los dioses brincando por todos los rincones, como animalitos asustados de su propia insensatez, comienza uno de los libros mayores de la humanidad, es decir la Eneida. Virgilio, su autor, propagandista del Imperio romano y amiguete del nada ejemplar Augusto, es seguramente el poeta cuyos versos me han proporcionado los mayores calambrazos de belleza, entre todos los no pocos que llevo leídos.
OJO: el del grabado es Eratóstenes, no Virgilio. Creo que Virgilio era un bellezón:
posted by RBRB 19:30
De una página que me divierte bastante (Overhead in New York). Cosas que la gente dice por las calles de Nueva York y alguien se molesta en subir a la red:
Thirty-something Hispanic woman: “All my nephews are boys... All of them.”
posted by RBRB 10:23
Traiciones que uno comete, sin querer, pero —cómo dudarlo— culpablemente: se me había olvidado la muerte en 2000, a los sesenta y siete años, de uno de mis fotógrafos favoritos de siempre: Jeanloup Sieff.
No se arrepentirán sus mercedes de pasear por esta página. Uno de los retratos:
Lo sé: las elecciones estéticas son un test proyectivo en el que nos revelamos mucho más que en cualquier declaración a la prensa (pongamos por caso); jamás se reducen a lo meramente estético, por otra parte.
posted by RBRB 10:00
2008/06/10
Estoy terminando Drown, el libro de relatos que abrió la carrera de Junot Díaz en Estados Unidos (con el siguiente, The Brief Wondrous Life of Oscar Wao, que sale ahora en español, ya ganó el Pulitzer). Su escritura puede adscribirse más a la tradición del relato corto norteamericano que a la de habla hispana, pero eso qué importa, en realidad. Está bien. Salvo el primer cuento, que me pareció de un déjà lu casi molesto, lo demás me está resultando muy interesante. Leeré la novela. (Díaz, dominicano de nacimiento, pero criado en EE. UU., es un autor nada prolífico. Entre este primer libro de relatos y la novela siguiente han transcurrido once años.)
No puedo dejar de preguntarme cómo habrá resuelto el traductor al español los incontables problemas que este texto ha tenido que plantearle, ya desde el título. (Horror: veo en el ISBN que Drown se llama Los boys en español. Supongo que más de una lo habrá comprado pensando que es un manual para el correcto comportamiento en las despedidas de soltera. Claro que el término «boys», con tan jaranero sentido, quizá no estuviera aún extendido en 1996, que es cuando aparece la traducción. De Miguel Martínez Lage, por cierto.)
posted by RBRB 13:42
2008/06/09
Hemos sido, durante unos cuantos años, por primera vez en nuestra historia, algo parecido a un país alegre y confiado. Se acabó.
Vuelvo en este momento de hacer una compra que no necesitábamos, pero que nos ha dado miedo no hacer. Fuimos primero a Lidl, luego al Mercadona de Pozuelo (en el camino de Majadahonda). Sitios baratos, porque ya no debemos permitirnos Hipercor. Ni un solo vehículo de transporte de mercancías en las carreteras. Locales llenos de gente silenciosa, que va a agarrando mercancías de las góndolas como para abastecer con ellas todos los refugios atómicos. Colas tremendas en las cajas.
La subida del petróleo es el peor acto de terrorismo ejercido contra Europa desde el comienzo de los tiempos: más dañino que las hordas de Atila y de Hitler. Pero aquí lo hemos reforzado con otro azote más terrible todavía, y mucho menos merecido (porque lo del petróleo, ciertamente, nos lo hemos ganado a pulso): el de cien o doscientos sinvergüenzas que en unos cuantos años se han quedado prácticamente con toda la riqueza del país y que ahora, cuando ya no pueden explotarnos más, se marchan todos a otras regiones donde seguir robando con su ladrillo y su cemento. Nunca tan pocos han robado a tantos.
Human Variation. Cuerpos humanos diversos. La idea es interesante, pero no tienen suficientes voluntarios...
posted by RBRB 19:30
Lista de productos que nunca debemos comprar. Está en inglés, de modo que tiene usted una leve excusa, si no se entera.
posted by RBRB 19:25
El submenú de botón derecho del ratón se abre pulsando MAY+F10. ¿Lo sabían ustedes? Yo no. Y es práctico.
posted by RBRB 13:01
2008/06/04
Yo, bien; los demás, fatal:
posted by RBRB 17:27
2008/06/02
«Si ponemos unos trocitos de queso delante de una pareja de ratas copulando, la hembra quizá se distraiga; el macho, nunca.» De A. Kinsley, Sexual Behavior in the Human Female (citado por Mary Roach en Bonk, pág. 252).
posted by RBRB 18:48
2008/06/01
Against the Day (ya saben: la última novela de Thomas Pynchon) empieza con esta orden que alguien lanza:
"Now single up all lines!"
No es difícil localizar «single up»: para eso está el magnífico www.seatalk.info, The Dictionary of English Nautical Language:
To remove one of each pair of docklines in preparation for getting under way; as in: “Single up the lines fore and aft!”
Pero ¿cómo se dice en español, si se dice, «soltar una de cada par de amarras en preparación para levantar anclas»? No querría estar en el pellejo del traductor, ya, en la primera línea. Envidia.